jueves, 29 de noviembre de 2012

Tratar de evitar las discusiones


cupido1Los desacuerdos fácilmente terminan en discusiones. Un pequeño malentendido puede acabar en una bronca monumental donde vienen y van culpas, exigencias, reproches, defectos, celos. 

Esto termina invariablemente en resentimiento mutuo y desconfianza. Una discusión afecta a corto y largo plazo la relación. Si hay una relación que ha trascendido lo sexual, resulta fácil tomar cualquier alusión como algo personal. Intentar no discutir, es la clave en la estabilidad emocional de la pareja. Hay que tener en cuenta nuestras diferencias para poder convivir, sin tensiones y resentimientos, pues la relación termina volviéndose una suerte de “guerra fría” esperando estallar. Es una buena estrategia buscar puntos medios de tolerancia. 

¿Qué traen las discusiones?

La comunicación en la clave en el hallazgo de la diferencias entre la pareja. La forma en que se manifiestan las diferencias, son el detonante de las discusiones. Es necesario ser conciliador, poner las cartas sobre la mesa y analizar con calma, sin sobresaltos, los puntos que benefician a ambas partes. Ser asertivos con ciertos gestos de diplomacia, constituye  la clave del diálogo. No se deben dar golpes bajos, no pueden mezclarse los conflictos de pareja con otros factores como económicos, sociales, etc. Ser conciliadores es la norma. Hay que recordar que entre mayor confianza exista, más difícil va a ser aceptar los reproches. Por ello hay que ser flexible y asumir los errores aunque no nos guste hacerlo.

El daño emocional que producen las discusiones 

La manera de decir las cosas es lo que resulta hiriente. La falta de afecto verbal, hiere al otro y se hace cada vez mayor la excitación y el furor por resultar avante en la discusión. Todo se convierte o se interpreta como un ataque. Ella puede parecerle que, por ejemplo, su pareja esta siendo poco afectuosa en su forma de expresar sentimientos hacia ella; al corregirle su comportamiento, se inicia una discusión. Al no respetar su forma de sentir, el hombre está siendo egoísta e indolente; no es consiente de que está hiriendo a su pareja profundamente. Al ponerse en tela de juicio a una mujer, ella rechaza por instinto al hombre, lo que redunda a su vez en resentimiento de éste si están involucrados íntimamente. Cuando los sentimientos negativos afloran en la discusión, se genera un círculo interminable de negatividades, que terminan lastimando cada vez más hondo. Hacen falta dos para iniciar una discusión y una para acabarla. Hay que discutir primero, con objetividad y serenidad, entonces reflexionar, y retomar la discusión siempre con afecto y saber cómo estamos diciendo las cosas, esto nutre significativamente la forma en que nos expresamos, basándonos en todo momento, en el respeto mutuo por grandes que sean las diferencias.
 
Que debe hacer ella:
 
1- Invítelo a hablar, ignore que está molesto; muestre interés hacia sus necesidades.
2- Comparta sentimientos con él, confiando en que puede cambiar por sus propios medios.
3- Tenga paciencia, hasta que el pida los consejos.
4- No le exija perfección para amarle. Olvide los errores.
5- No sea dependiente de él, no lo absorba, ni lo manipule; debe ser autónoma en la búsqueda de su felicidad.
6- La exponerle sus sentimientos, no le haga sentir que le está diciendo que hacer, si no que comprenda su punto de vista.
7- Entiéndalo tal cual es. No lo sermoneé, ni corrija. La imperfección es humana y debemos aceptar nuestros yerros.
 
Al aceptarse como son con sus defectos, hombres y mujeres podrán ver como mejoran sus relaciones paulatinamente.


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