jueves, 29 de noviembre de 2012

Lo que el viento se llevó


La historia que quizá mayor audiencia ha llevado a las salas de cine, es la de la novela inspirada en la novela de Margaret Mitchell, Go Whit The Wind (Lo que el Viento se llevó). Ésta se desarrolla en el sur de los Estados Unidos, justo antes de la Guerra Civil. Una muchacha, Scarlett O´Hara, es una bella joven codiciada por los hombres lugareños. Pertenece a una familia distinguida colonial, aferrada a la antigua tradición colonial, con una inmensa plantación, riquezas desproporcionadas y por supuesto esclavos. Scarlett, como buena veleidosa, desde luego es coqueta y caprichosa; conoce a Ashley, un muchacho bonachón aunque de carácter débil, que aunque le llega a gustar no es lo que ella quiere para su vida. Sin embargo, Rhett, un hombre astuto y arrogante, quien le robará el corazón por ser semejante a Scarlett.

La pareja perfecta para este filme fueron Clarke Gable, el George Clooney de aquella época, y Vivien Leigh, los actores que son el equilibrio de una vasta historia: una verdadera epopeya tanto en el sentido histórico, como sentimental. El influjo que muchas veces la Historia de los pueblos tiene en la historia de las personas, nos la va contando David O. Selznick, productor de la película, en un verdadero fresco de la Guerra de Secesión Norteamericana. La decadencia de las antiguas familias prestantes, la destrucción de los campos y ciudades, las historias de esclavos que andaban sin rumbo al pie de las tropas yanquis, se van tejiendo a través del amor de Scarlett y Rhett.

Al principio, Rhett ambiciona aprovechar la inexorable guerra que se cierne sobre la Unión Americana, para lograr arrebatarle la fortuna a muchos terratenientes que desesperados rematen sus tierras al mejor postor. Al conocerle, Scarlett no se opondrá a ser conquistada, aunque en su ambición sentimental, se obstinará en seguir junto a Ashley sin por ello negarse a amar a Rhett. Poco a poco, la novela nos cuenta como una muchacha veleidosa, arrogante y caprichosa, la niña mimada de un linaje aristocrático sureño, tendrá que arreglárselas como una verdadera mujer, en todo el sentido de la palabra, para no desfallecer entre esa gran hecatombe, en que la guerra en su locura, ha puesto todo el país de cabeza.

Ashley terminará desengañado de algún modo, casándose con Melanie, y Scarlett seguirá añorando al hombre que quiso, pero no demasiado, como para vivir junto a su lado. El trágico colofón de la novela y el filme, tendrá como marco la sangrienta toma de la ciudad de Atlanta por parte del general Sherman, bombardeando con cañones e incesantemente, uno de los principales bastiones del ejército confederado, quien se retira de la ciudad completamente derrotado y desmoralizado. Cuando los yanquis se van apoderando de la ciudad, Scarlett y Rhett huyen en medio de los destrozos y las ruinas de una ciudad, que antes fuera esplendorosa y ahora, está arrasada por la guerra.

Scarlett tras el fin de la guerra se casará con un viejo ricachón aunque solamente por el puro interés de salvar a “Tara”, la hacienda familiar que ella ha arrancado milagrosamente de las garras de la ruina. Tras vicisitudes sin cuento, incluidas la muerte de su segundo esposo, Scarlet y Rhett por fin se casan, teniendo posteriormente una vida de lujos a la que ella sólo estaba acostumbrada antes de la guerra. El apoyo que Rhett y su nueva esposa, otorgan al nuevo gobierno de Atlanta, hacen que toda la familia se gane la animadversión de la aristocracia local.

Cuando han vivido lo suficientemente bien como para recobrar su estatus y poder, sucede un hecho trágico para la pareja: muere una hija en un infortunado accidente. Aparentemente y tras tantos sinsabores, pudiera pensarse que el amor entre Scarlett y Rhett ha disminuido, pero por el contrario, parece hacerse más fuerte.

Al final, Rhett le dice a Scarlett que piensa irse y dejarle, pues pretende vivir retirado apaciblemente de la veleidosa e hipócrita sociedad que les rodea para alimentar su prestigio. Al escuchar de su amado la noticia, Scarlett, dice una frase que se ha hecho célebre hasta hoy:

―Si tú te marchas... ¿qué va a ser de mí?

A lo que Rhett, en su irónica actitud que jamás abandona, responde:

―Querida… francamente, me importa un bledo.

Al alejarse, Scarlett piensa que el dolor que sentirá es tan inmenso que no podrá vivir sin recuperar a Rhett. Entonces volverá a recuperarlo porque su amor por él no ha muerto todavía.

Trailer: Lo que el viento se Llevo




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