domingo, 29 de noviembre de 2020

Qué es amor


El amor es un sentimiento universal inherente al alma de todos los hombres, sin importar su condición, raza, sexo o pensamiento. Siempre ha sido un tema que ha inquietado a pensadores, poetas, artistas, músicos, escritores que se han reflexionado de distintas maneras acerca de él. ¿Cuál es su origen? ¿Por qué tiene esa fuerza que nos mueve? ¿Qué o quién puede hacer surgir del que menos sospechamos, esa llama incandescente que llamamos amor?

Hay diferentes clases de amor: se puede amar a una persona en toda la extensión de la palabra. Se puede amar a un ser querido cercano: hijo, padre madre, hermanos, abuelos, etc. Se puede amar a un animal tanto como a un hijo. Algunos seguidores de distinta religión manifiestan amar a su dios. Lo extraordinario del amor es que no puede ser tasado por alguna cosa, pues no existe semejanza para igualarlo. Tampoco es fácil poder demostrarlo. Las riquezas, la fama, el poder, no equiparan la sensación de tener el alma plena de este sentimiento.

Existen distintos tipos de interpretaciones del amor: egoísta (desmedido amor por uno mismo), altruista (sentimiento espiritual que nos mueve a realizar actos en busca del bienestar ajeno), etc. Es regido en el ser humano por sus procesos sicológicos y cognitivos, cambiando ligeramente sus expresiones por el filtro de la cultura o sociedad en que se vive. Aparentemente, no es exclusivo de la especie humana. Algunas especies como primates u otras de sistema nervioso complejo, según estudios científicos, han llegado a demostrar entre sus congéneres comportamientos bastante similares a lo que antropológicamente definimos como amor.




El amor y la filosofía

En el pensamiento, muchos filósofos se han acercado a definirlo como objeto de estudio. El filosofo griego Platón en su diálogo conocido como El Banquete (que de hecho lleva como subtítulo: o del Amor), intenta definirlo de acuerdo a su concepto idealista. Allí varios personajes, entre los que destaca Sócrates, en medio de una cena informal mediante un dialogo mayéutico pretenden esclarecer la naturaleza del amor. Diálogo fundamental para comprender la concepción idealista del amor, pues de acuerdo a la concepción platónica, el mundo de las apariencias es un reflejo vano de la idea, que es la esencia verdadera de las cosas. Aquí Sócrates se pregunta, por ejemplo, sobre los distintos atributos del amor: ¿es bueno, es bello; es sabio, y si no lo es, es malo que será ignorante, pierde así su ser? La ambivalencia constante es una de las principales características del amor, por ello, por ser ―por estar representado para los griegos de esa forma― un dios caprichoso y voluble, es por lo que se adapta perfectamente a la naturaleza humana. El amor, pues, es un puente de comunicación con ese mundo abstracto idealizado, puro y donde no cabe la imperfección. De esta idea pueden derivarse distintas maneras de amor y sus modos o formas. El amor de Eros o erótico, por su parte, manifiesta su obsesión por la posesión del objeto amado; el acto carnal como expresión de afecto corporal hacia el objeto de deseo. También para Platón y sobre todo para los griegos, el amor estaba íntimamente ligado al concepto de lo bello. Hay distintos niveles en este aspecto: primero está el amor por lo físico (lo evidente); en seguida se empieza a conocer al otro y se pasa al espiritual (un nivel más elevado); en el punto más elevado del concepto de amor está el nivel absoluto, que podría ser asociado con el intelectual: muy por encima de todo concepto y completamente personal, subjetiva. De todas maneras para Platón, la belleza absoluta es inconcebible para el hombre, pues es necesario que se aparte del mundo de las apariencias para contemplarlo en su naturaleza perfecta, mística y espiritual.

Esta es, brevemente, una definición de lo que se conoce como amor platónico.

En el Medioevo el concepto de amor se manifiesta en torno de la figura de Dios, esto para la escuela escolástica, donde todo emana y tiene como destino último el bien supremo que no es otro que según los doctores medievales, el Ser supremo el motor del mundo. En el campo secular, la tradición feudal la figura del caballero tuvo una gran importancia para el concepto del amor cortés. Trovadores y juglares cantaban a du dama. Dentro de las características del amor cortés, el objeto al que se debe mayor sumisión es al de la doncella, trasponiendo el rol del señor feudal al de la dama receptora de la atención del caballero. Es la sublimación del platonismo en el sentido de que el amor nunca pasa por lo carnal o lo físico, pues es en la sublimación de la figura del amor imposible donde radica su estado de beatitud espiritual y sacrificio.
Este concepto, sumado a la convulsa situación de la época donde las guerras y sacrificios estaban a la orden del día, daría pie a una gran cantidad de obras literarias sobre el tema, que culminan con el género de novela caballeresca.

Dante: el gran canto poético al amor

Precisamente, un poeta pensador y teólogo medieval, Dante Alighieri (1265- 1321) hace del amor un tema para su obra literaria magna. En la Edad Media, los conceptos teológicos tenían gran importancia, por tal razón, toda inspiración o evocación de belleza debía arreglarse al concepto de la creación de ella por la inspiración de un artista divino. Un día cualquiera, el joven Dante, de pronto queda hechizado por la presencia de una niña llamada Beatriz. Se dice que tan sólo verla una vez, a los nueve años, le bastó para inspirarse; otras versiones refieren que nueve años más tarde la encontraría de nuevo. Pero esto le bastó a su invención como poeta, pues su obra la Divina Comedia, es una gran alegoría al amor: el que siente el alter ego del poeta en su descenso al inframundo y en el que el amor idealizado por Beatriz será su faro. Ella intercede ante la Madre de Dios por Dante y al final de la obra, será la luz del amor divino e infinito, la del creador, que ilumina el genio humano de Dante.